La vida son los miseros segundos que deciden la cara o cruz de la moneda que está de canto encima de la mesa.

miércoles, 27 de abril de 2011

Miradas*

La vida, es como un sin fin de preguntas sin respuesta. Aunque la vida, es nuestra, está sometida a un continuo cambio debido a las circunstancias, a nuevos acontecimientos, que cambian la direcicón de tu camino, y a eu el mañana de ayer, no es el hoy de ahora. así vivimos día a día, cruzando tu camino con otras personas que tienen su vida, que si os hubierais conocido podrías haber sido el uno para el otro. Pero tu vida sigue como un río que fluye seguro y veloz.

Un día, como otro cualquiera, te despiertas creyendo que tu vida no va a cambiar, que va a ser la misma rutina de todos días, pero, en tu camino, te encuentras con alguien, os miráis, y todo desaparece, seguís mirándoos como si nada importará, y en ese momento, todos los problemas desaparecen de tu cabeza, pero, en tu corazón, sabes que pronto, ambos olvidaréis esa mirada. Y sigue adelante el avance de tu tiempo, continúa el tic tac, pero el destino, y la vida, o quizás las ganas de que esa mirada se vuelva a producir, hace que tu camino se vuelva a cruzar con el de esa persona. Sin quererlo, pero deseándolo, parece costumbre que os crucéis. Y sin más, la magia empieza a brotar. Sin querer aceptarlo, negando lo evidente, ambos ocultáis vuestros sentimientos, pero el poder de un sentimiento, es superior a cualquier fuerza, y este poder, escapa a tu control, y entonces su imagen, se adueña de tu cabeza, y de tu vida. Por suerte, vuestros caminos siguen cruzándose.


Una historia, toma protagonismo en vuestras vidas, mientras tú, sientes, que es algo que nunca has vivido, que nunca has sentido, completamente diferente a lo que solías sentir. No importa nada más, solo ver a la otra persona antes de acabar el día. Entrega y sentimiento hacen aparecer nuevos momentos juntos que quieras o no, se clavarán en tu cerebro, y serán la portada de tu corazón, que hacen la base de esta relación, hasta que llega el primer beso, y se unen vuestros corazones, un beso en el cuál, no sabes que sentirá ella, pero que en el que tú sientes, un cosquilleo, que nunca has sentido. Entonces, esta historia, coge nuevo rumbo, rumbo hacia el cielo.

Queriendo ver la sonrisa, de esa persona, haces todo y más. Regalos, sorpresas, citas, salidas inesperadas, escapadas, etc, son tu entrega porque lo sientes, y quieres hacerlo porque te lo dicta tu corazón. Y cuando crees que todo no puede ser más perfecto, pero que sobre todo, nada puede estropear vuestra relación, cuando sientes que estás volando sobre el cielo, vuelves a comprobar lo caprichoso que es el destino, el cual, vuelve a tomar partido en tu vida. Comienzan a fastidiarse todos los acontecimientos, todos los momentos empiezan a ahogarse en la rabia y el descontento. Todo lo que has dado carece ya de importancia, el tiempo hace que todo se pudra, y todo lo que has sentido, lo que has dado, lo que has perdido y sin importancia, porque la gente solo recuerda lo malo, lo que has hecho mal, los errores que cometes, y toda la historia parece comenzar a divisar un final.

A duras penas consigues cambiarle estado de ánimo y la tensión de la relación. Pero ya todo está escrito, te critican y comienzan a juzgarte, a sacarte defectos y a saber si vale la pena, y toda la culpa del enfriamiento de los sentimientos recae como no sobre tu nombre en bocas de personas que no saben quién eres, ni lo que tú has pasado, pero has callado, y acabas siendo el único culpable, cuando lo que has hecho, ha sido simplemente entregarte, sin importar nada más, solo lo que sentías por esa persona y punto, perdiendo a tus amigos, perdiendo tu dignidad, dejándote la piel por un sentimiento, esmerándote a cada segundo, porque aunque no sabías como estaba el ambiente, tú te guiabas por tus sentimientos fieles. Pero, todo acaba, se va al garete, y la relación se acaba con una pelea, y desahogo. Ambos seguís creyendo que tarde o temprano todo se arreglará, que aún queda un mínimo de esperanza, que volveréis a cruzar vuestros caminos y todo volverá a ser como antes, y volveréis a sonreír olvidando lo vivido.

Pero con el paso del tiempo, esa esperanza se pudre, comienza a llover dentro de ti por mucho sol que haga. El tiempo continúa pasando, y ya no queda ninguna esperanza de que todo vuelva a la normalidad, sólo que da pasar página, intentar seguir adelante, intentando olvidar todos los recuerdos que se clavan en tu cerebro y que no quieres que estén en tu cabeza.

Pasa el tiempo, os olvidáis, hasta que un día, así por las buenas, os cruzáis como la primera vez, solo que ahora en vez de empezar una historia, termina. Os miráis y sentís nostalgia por todo lo que pudo ser, y nunca será, cada uno sigue su nuevo camino. Y te das cuenta, que la historia acaba, como empezó, con una mirada.

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